EL Borne
La zona conocida hoy como el Borne, y que es el barrio del la Ribera de la Barcelona medieval siempre fue un barrio muy ligado al mar. Tanto es así que los nobles que vivían en los palacios de la calle Montcada financiaron la construcción de la más bella iglesia de Barcelona: Santa Maria del Mar, comenzada en 1329, para agradecer a la Virgen lo mucho que el mar les había dado.
El barrio tiene su origen en el siglo X, con población inicial árabe asentada junto a la playa. Más tarde se instalaron en él comerciantes judíos, aristócratas y marineros. Se le llamó "de la Ribera" porque la vida del barrio estaba ligada al curso de agua que lo cruzaba, una gran acequia que traía agua del río Besós.
Entre los siglos XII y XIV Barcelona, al igual que Génova, Venecia y otras ciudades, se convierte en un imperio comercial con colonias o "consulados de mar" por todo el Mediterraneo. Esta pujanza se materializa en la construcción de la iglesia y en las casas-palacio de la calle Montcada. Góticos y renacentistas, tienen todos una estructura similar: patio interior con una escalera que conduce a la planta principal, y una pequeña torre desde la que contemplaban la llegada de los navíos. Hoy la mayoría son museos y salas de arte. El palacio de los marqueses de Llió o Palau Mora, del XIV, es hoy el Museo Textil y de la Indumenaria, el Palau Aguilar del XV, es el Museo Picasso, el Palau Nadal, del XV, es el Museo Barbier Mueller de Arte Precolombino, la Casa Cervelló, del XV, es una galería de arte...
La Iglesia de Santa María del Mar, de 1329, debe su belleza al hecho insólito para la época de que fue construida en tan solo 55 años; es un edificio muy armónico, buen ejemplo de la robustez y la gracia del gótico catalán. Durante cientos de años el interior estuvo repleto de barquitos en miniatura, ex-votos que los marinos colgaban de las bóvedas para cumplir una promesa a la Virgen, pero todo se quemó en un incendio en la guerra civil. Gracias a esta desgracia podemos hoy admirar la pureza de sus muros.
Detrás de la iglesia está el Passeig del Born, y al final de éste está el Mercat del Born, antiguo mercado de abastos, muestra de la arquitectura del hierro de la segunda mitad del XIX. Este paseo es el centro del la zona llamada El Borne.
Las estrechísimas callejuelas entre el Borne y la calle Princesa tienen un intenso aire medieval: en ellas hay pequeños restaurantes encantadores, tienditas de artesania y talleres de diseño. Del lado del mar está la placeta De les Olles y la calle Rec con sus soportales y sus locales chic.
Más cerca del puerto está la que fue desde el siglo XIV lonja de los marinos mercantes, la Llotja: Detrás de su fachada neoclásica esconde un bellísimo edificio gótico, intacto en el interior y que a veces permiten visitar. Allí estuvo la Academia de Bellas Artes donde estudiaron Picasso y Joan Miró.
Frente a la Llotja, cruzando la avenida de Isabel II, está la Casa Xifré, de 1840, construida por un ilustre indiano -persona que ha hecho fortuna en América- y que albergó en su planta baja el antaño Café de las Siete Puertas, hoy el restaurante Set Portes.
Santa Caterina y Sant Pere
La zona del Borne es la más conocida a la derecha de la Vía layetana, pero hay mucho que ver en los barrios de San Pere y de Santa Caterina. Los dos barrios conservan su estructura medieval casi intacta: ambos reciben sus nombres de los monasterios en torno a los que se formó el nucleo de población inicial. El de Santa Caterina ya no existe, el mercado está en su lugar, y del de Sant Pere de les Puelles podemos visitar la iglesia, muy restaurada, al final de la calle Sant Pere mes Alt.
El barrio de Sant Pere, en la parte alta, ha sido durante más de 1000 años centro del comercio y la industria textil en Barcelona. Allí esta el Palau de la Música Catalana. Espléndido edificio modernista, que merece la pena visitar tanto en su interior como en el exterior, obra de Domènech i Montaner, profusamente decorado con cerámica y vidrieras de colores, esculturas y forja, es un compendio de la mejor artesania catalana, monumental y exuberante.
Más abajo, el nuevo mercado de Santa Caterina con su techo ondulado de colores es una hermosísima obra de arquitectura contemporánea perfectamente armonizada con su entorno, además dentro se puede comer muy bien. La diminuta capilla románica de Marcús está en la calle Corders. Ésta es, a igual que el Raval, una zona de inmigración donde podemos comprar pastelitos arabes, artesanía africana o bailar al son caribeño.
Parque de la Ciudadela
El Parque de la Ciudadela (O-2), debe su nombre al hecho de que allí estaba la antigua ciudadela militar que mando construir Felipe V tras el sitío y la derrota de la ciudad de Barcelona en la guerra de Sucesión de 1714. De las antiguas instalaciones militares se conserva el arsenal, hoy sede del Parlamento catalán; el palacio del gobernador, que es hoy escuela, y la capilla. La odiada Ciudadela, símbolo de la humillación de la ciudad, fue por fín derribada en 1869, y en 1888 se celebró en el nuevo parque la Exposición Universal, símbolo de la entrada de Barcelona en la modernidad. Para este evento se construyó el Arco de Triunfo, de estilo neomudéjar. En el Paseo Picasso, donde hay una impactante escultura de Tàpies, está el Castell dels Tres Dragons, interesante edificio del primer modernismo catalán de Lluís Domènech i Muntaner, que fue el restaurante de la Exposición de 1888 y hoy alberga el Museo de Zoología. Junto a éste, el Museo de Geología, el Umbracle -un invernadero de ladrillo y madera- y el Hivernacle -de hierro y cristal- que hoy aloja un agradable café, todos construidos para la Exposición. En la parte superior del parque está la monumental fuente proyectada por Josep Fontseré junto a Gaudí todavía estudiante. Dentro del parque está el zoológico a la entrada del cual hay una estatua romántica la Dona del Paragües que fue símbolo de la ciudad.
El parque es un lugar de recreo para los barceloneses, faltos de espacios verdes. La gente hace picnics; aprende malabarismos, acrobacias y bailes; tocan instrumentos de percusión y otros; hay mercadillos de artesanía espontáneos...y también los ladrones pululan por allí. En primavera se celebra la Fira de la Terra , mercadillo y actividades relacionadas con la sostenibilidad y vida alternativa. En verano, el parque es escenario de conciertos algunas noches.