El Poble Sec fue, de hecho, el primer "ensanche" de Barcelona, anterior al proyectado por Cerdà:
Las murallas de Barcelona fueron derribadas el 1854 y el plan del Ensanche fue aprobado cinco años más tarde, pero los propietarios tardaron todavía unos años en edificar en la zona del Eixample. Sin embargo, los terrenos situados en el lado más próximo al mar de la montaña de Montjuïc no quedaban incluidos en el plan del Eixample, ni estaban, por lo tanto, sujetos a limitaciones urbanísticas. Los propietarios, con buen ojo, empezaron a a parcelarlos según sus conveniencias, a partir de 1858, y a edificar sencillas casas para obreros. Nacieron así los barrios de la França Xica, Santa Madrona y les Hortes de Sant Bertran, después agrupados bajo el nombre genérico de Poble Sec. Era un sector que quedaba muy cerca del antiguo recinto amurallado de la ciudad y tenía, pues, todas las ventajas y un único inconveniente: las cuestas.
Las cuestas del Poble Sec son el precio que paga por el privilegio de estar en las faldas de la montaña. Paseando cuesta arriba por sus calles y plazuelas podemos acceder fácilmente a la montaña de Montjuic. También podemos tomar el funicular en el Paralelo. Pero antes, es una buena idea comer en el Poble Sec, donde tenemos una mejor oferta que en la montaña.
Hoy Poble Sec es un barrio con carácter própio, cuna del cantante Joan Manuel Serrat, y buen lugar para comer o tomar unos vinos con amigos en un ambiente tranquilo y "de pueblo", como su nombre indica.